El dictador Gorriti, jaja; por Fernando Vivas (El Comercio)

El dictador Gorriti, jaja; por Fernando Vivas (El Comercio)

Noticia publicada en El Comercio el 10/07/19

Ninguna ONG ha secuestrado a la justicia, no fastidien. Ni Gustavo Gorriti manda fuera de IDL-Reporteros. Ni siquiera el presidente del Poder Judicial (PJ), José Luis Lecaros, conoce los secretos de sus colegas y prevé sus decisiones. Y si las previera, tampoco le sería fácil doblarles el brazo, pues son autónomos. Tampoco lo pueden hacer los partidos o grupos que buscan influir en el PJ rondando cortes y fiscalías, o difundiendo sus argumentos en medios y redes.

Los fujimoristas atribuyen a sus enemigos el poder de influencia judicial que ellos buscan y no encuentran porque saben que es esquivo. La política y buena parte de la economía están judicializadas, pues; y ello significa que hay un enorme nudo, que nadie, ni Vizcarra, ni Keiko, ni la prensa, ni los empresarios, ¡ni Gorriti, por Dios! desenredará en el corto plazo. Nos vamos a una limpieza y renovación de cabezas y estructuras, no queda otra.

Comprendo la exasperación de Keiko y Fuerza Popular porque se postergó su casación tras un audio de última hora. Se asume revictimizada, cómo no. ¿Pero acaso lo que pasó es difícil de explicar?El juez Jorge Castañeda estaba ante los reflectores porque iba a tomar una decisión clave. A medida que se acercaba el deadline (debió ser el viernes pasado), se afinaron los motores de búsqueda y, ¡zas!, apareció un audio con Hinostroza, refiriendo una de las tantas causas judiciales de Keiko. Algo parecido le pasó a Pedro Patrón Bedoya, el único postulante apto para la Junta Nacional de Justicia, cuya juramentación se abortó tras un dato lapidario aparecido horas antes.

Keiko está presa porque fiscales y jueces han sido extraordinariamente severos en su caso y han estirado las consideraciones de la prisión preventiva, para que quepa en ellas la obstrucción a la justicia que comete su bancada. Esos torpes manganzones, queriendo cuidar a su lideresa, contribuyen a tenerla presa. No ha sido el caso de Humala y Villarán, sin voceros y defensores con voto en el Congreso. Pero sí ha sido el caso de PPK y parte de su entorno político y empresarial, que bregó, con relativo éxito, por un trato indulgente. De todos modos, recordemos que fue José Domingo Pérez quien frustró una salida médica –con aroma a escape– de PPK y que tenía la anuencia del equipo que hasta ese momento capitaneó el fiscal Hamilton Castro. Antes que ‘nakers’ o caviares, hay fiscales que hacen su chamba.

Si los fujimoristas quieren protestar, ¿por qué no lo hacen en la calle? Eso de clamar ante la comunidad internacional –como amenazan en un comunicado– no es muy patriótico, ¿no? El mundo reacciona ante crisis como la de Venezuela, no nuestras cuitas. La bankada está apoltronada en el Congreso. Una marcha pacífica, clamando por un trato justo a su lideresa, sería más legítima.

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